sábado, 21 de noviembre de 2009

Valle De Los Ríos

El doctor César Augusto Valle De Los Ríos es un insigne y prominente profesor universitario. Desde los más altos grados de instrucción y niveles de pedancia, alcanzó una participación en el proceso refrendario nacional, sembrando con su pluma la rúbrica, en las páginas posteriores de la Magna Carta, de sus dos nombres y cuatro apellidos.

Tal vez impulsado por la experiencia legislativa o simplemente para mejorar finanzas en la desembocadura de su carrera, Valle De Los Ríos retorna a su aldea universitaria, modesta pero famosa escuela de ingeniería, con toda su cuenca de intensiones orientada hacia un cargo directivo. Es así como el Dr., recurriendo a todos sus afluentes filosóficos e intelectuales: desde los manantiales translúcidos de piedra limpia, el rocío inocuo y fractal de las ramas, desde los pantanosos riachuelos selváticos, desde todo bajo o sobre tierra que brote, mane o llueva; nutre su cause para derramar en el blanco papel su húmedo discurso, con aguas de todas las corrientes.

Las gigantografías de Valle De Los Ríos inundaban el claustro. No había forma humana de no toparse con semejante proliferación de diques de atenciones. Las mecánicas retinas y tecnológicos coeficientes de estudiantes y profesores, no dejaban de manifestar su extrañeza mediante alteraciones faciales, al encontrarse con la propuesta de embaular “corrientes kafkianas”, o arrasar con “pilonparadigmas mixturados”. Algunos hasta reían a cascadas por la copiosidad de “epístemes alteranas” del texto, al asociar la terminología con el nombre de un compañero maracucho. La alta densidad pluviométrica de términos incomprensibles se convirtió en un golfo atrayente para la muchedumbre que arrastraba consigo paciencias, diccionarios, artefactos religiosos, en busca del mensaje final de esa cruzada. Una niña quiso ahogarse, luego de un examen mortal de matemáticas, en el mar de “taxonomías morfoseadas” que planteaba el candidato; gracias a Dios los bomberos universitarios la rescataron de la inmersión.

La corriente de votos se apartó de la cuenca de Valle De los Ríos. Ahora el Dr. va por la gobernación de estado; sólo espero que su discurso se vuelva agua clara para beber y así, nuestras papilas logren definir si es dulce o salada. César Augusto Valle De Los Ríos debió aprender, si su modestia lo permitía, que en estos países ya no triunfa el que confunde.
Engel Salazar Aguirre
Noviembre de 2008

1 comentario:

  1. Hola, Engel, entré a tu blog por un contacto, me pareció muy bueno. Voy a seguirte. Aprovecho la oportunidad para invitarte al mío.
    Un abrazo desde Argentina.
    Humberto.

    www.humbertodib.blogspot.com

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